lunes, 3 de octubre de 2011

Sentina.

Me despierto con una angustia terrible y un fuerte silbido en los oídos, rápidamente me apresuro a apagar el agua para café que hierve, consumido al cincuenta por ciento. Como autómata lo preparo y me dirijo a terminar de leer un libro mientras me fumo el último cigarrillo escondido entre los cd's (esos que ya casi no se usan), me siento como un anacronismo inclasificable entre dos tiempos.

Una avalancha de ideas se agolpan en mi cabeza y me es imposible concentrarme en la lectura, tal pareciera que la lectura es real y mi vida es la ficción, desahuciado, me doy cuenta que esto no es un sueño, soy yo... un mediocre mas de entre los personajes de esta novela llamada vida, también formo parte de las estadísticas de la inseguridad, también soy un asalariado mal pagado, un tábano enclenque y raquítico que sobrevuela sobre los fétidos olores expelidos en el albañal de una comuna globalizada.

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