sábado, 12 de diciembre de 2009

Te soñé.

Te soñé, no te conozco y te soñé
emprendí un viaje en tu búsqueda, me acerqué a tu entorno y me encontraste tu a mí
permanecimos algún tiempo conociéndonos, tu percepción femenina lo interpretó todo, sabías a que habia ido, no era coincidencia que estuviera yo ahí, sabías quien era, me ofreciste un breve espacio pero estabas conciente que no nos pertenecíamos, yo no era tuyo ni tu mía, no quisiste correr el riesgo y me insinuaste una despedidad anticipada, pero no quise aceptarlo.

Entre pláticas me comentaste que las personas te veían muy distinta y no a cualquiera le gustaba tu forma de ser y en particular esa característica de diferenciarte de los demás, ese tercer ojo que aprendiste a desarrollar y que impusiste a tu personalidad.

Mientras desayunabamos encontramos conjunciones, pero era tarde. Alguien mas apareció a tu lado, me aclaraste que le pertenecías y que no estabas disponible, eras mía a pesar de todo, eras mi musa, mi geisha, mi fuente de inspiración, mi deseo reprimido, mi compañera de pesares, mi dueña virtual, mi amante, mi amiga, mi maestra.

Tu hombre adoptó una actitud de protección y pertenencia, yo solo pude argumentar:el espacio tiempo de cada quien es apreciado de distinta manera para todos y es relativo a la velocidad con que se vive la vida y a la percepción individual. Si un rayo de luz se detuviera por un instante, ese instante se aquilataría como una eternidad para mí, hoy te dedico estas breves letras, aunque tal vez nunca sepas que es a tí a quien me refiero, de cualquier forma gracias por ese regalo, por esos breves momentos que te tuve, aunque fuera solo de esa forma...

Aunque fuese solo un sueño.