lunes, 23 de noviembre de 2009

Espinas de Rosa.

Llevaba ya algunos meses en esa comunidad internada en plena sierra costeña, encerrado en mi cuarto que hacía las veces de cuartel, las tardes pasaban lento y permitían que compartiera algunas actividades con los lugareños que ya se estaban acostumbrando a mi presencia. Los jóvenes del lugar ya no me golpeaban tanto durante el juego y podría decirse que había hecho algunas amistades, empecé a recuperar algunos kilos perdidos, ya que al no quedarme otra opción, mi estómago tuvo que acostumbrarse a los alimentos preparados con poca higiene.
Algunas veces me quedaba encerrado leyendo, fumando tabaco puro que religiosamente me llevaban los fines de semana, me había vuelto algo exigente y ahora pedía hojas grandes y flexibles, que me permitieran enrollarlas y ponerlas a secar. El café era delicioso y de vez en cuando mi paladar disfrutó del exquisito venado que mi amigo el cazador me llevaba.

Algo que he podido observar en la mayoría de los pueblos es que cada quien asume su función y es fácil identificar a las personas y los roles que desempeñan. Muchos de sus habitantes son campesinos, los jóvenes en su mayoría aspiran a terminar la secundaria, para irse al "otro lado", en busca de mejores condiciones, los pocos, a quienes les ha ido "bien" tienen su casa hecha de cemento, pero en la mayoría de los casos son de adobe y paja, techos con tejas para mitigar un poco el calor y el frío inclemente de las madrugadas. Pero eso si, todas las casas; cuentan con antena parabólica para recibir su dosis taravisiva. Aquellos que por alguna razón se quedaron, son autoridades municipales o se han vuelto asesinos a sueldo (a veces es lo mismo), es por ello que no es raro escuchar por el altavoz, los muertitos del fin de semana.

En un principio me costó mucho adaptarme a esas condiciones y ahora que por fin me sentía cómodo, mis días en esos lares llegaban a su fin.

Esa tarde decidí no salir, era mi último día en aquel pueblo y no quería dejar pendientes, escribía algo en mi máquina y arreglaba papeles, toda mi ropa ya estaba lista, mi tabaco y mi café no podía olvidarse. El pequeño hueco en la pared; que hacía las veces de ventana, me permitía apreciar el breve atardecer que llegaba mas pronto que tarde, entre los altos cerros, para dar paso casi inmediatamente a un anochecer prematuro. Absorto en mis pensamientos estaba cuando escuché un ligero ruido afuera, no quise salir, no era común andar en la calleya iniciada la noche, esperé un poco y al no escuchar nada, continué con mi trabajo, nuevamente un ruido me interrumpió y esta vez acompañada de tres toquidos en la puerta, me sobresalté un poco, rápidamente mi mente inspeccionó sucesos anteriores en búsqueda de alguna deuda o pendiente, pero -no le debo nada a nadie- pensé. Me calmé al escuchar una voz femenina proveniente de afuera, -seguramente es la casera- me tranquilicé. Al abrir la puerta mi sorpresa fue mayor al ver a aquella chica, la mas deseada del pueblo. Decían las malas lenguas que aquella rosa sería cortada por algún adinerado del pueblo cercano, sin pensarlo la invité a pasar, una vez dentro me apresuré a cerrar la puerta, me asomé brevemente para constatar que nadie la hubiese visto entrar y cerré enseguida.

Algunos rastros de llanto escurrían por sus mejillas, ¿que te ocurre? pregunté.
Entre sollozos, me comentó estaba muy deprimida porque en su casa la pensaban casar con un tipo que ella no quería y que además era muy grande para ella. Le dije lo primero que se me vino a la mente, no recuerdo exactamente que fue, pero se colgó de mi cuello llorando. En ese momento me di cuenta de mi error, pude apreciar lo amplio de su escote y lo entallado de su vestido; frente a mi brotaban voluptuosamente sus grandes senos, palpitantes color canela, su boca estaba muy cerca de la mía y es muy fácil predecir lo que sucedió; empecé a besar esos carnosos labios que se me ofrecían entreabiertos, continué con la labor por su cuello y pecho. Caí fácilmente en su ardid, comencé a desvestirla y ella hizo lo mismo, en breves instantes estábamos desnudos, la metamorfosis fue inmediata, el botón de flor en realidad era una salvaje rosa que besaba, chupaba y mordía con una habilidad impresionante, me tumbó en la cama y se abalanzó sobre mi sexo, dando rienda suelta a su fogosidad, se subió en mí y terminé en escasos minutos, pero esto no se iba a quedar así, ella era una hembra sedienta de sexo, me exprimió nuevamente hasta satisfacer sus deseos y verme exhausto. En ese momento los miedos empezaron a aflorar en mí, ya no pude dormir, conforme pasaba el tiempo, era mas fuerte la preocupación y lo notó al momento. Con una serenidad que el mas adusto orador envidiaría me dijo que me tranquilizara, que se iría en la madrugada, con el canto del primer gallo, a las cuatro de la mañana, ya lo tenía todo planeado, ese día iría a visitar a sus familiares en uno de los pueblos cercanos y nadie se enteraría de lo sucedido. Ella sabía que me marchaba ese mismo día, pero aún así se atrevió a decirme que si nos veríamos luego, -no lo creo- le respondí, para mis adentros pensé (quiero seguir viviendo).

Era imperioso poner distancia de por medio a la brevedad posible, abordé la siguiente camioneta que me llevara a la ciudad, en donde tomaría mi autobús para no regresar nunca mas a ese pintoresco pueblo, al menos, no en mucho tiempo...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Golpe de Estado.

Da, da, da, ya acabaron con el SME, no es un golpe al sindicalismo, no, para nada, es por la ineficiencia de los trabajadores, pero sigue salud, pemex, mineros, educación. ¿A quien quieren engañar? por supuesto que es un golpe del mismo Estado al sindicalismo en México. Vaya, nos han dado todo el tiempo atole con el dedo y nunca entendemos, siempre nos ven la cara de pendejos. Y el cerco "informativo" se ha vuelto muy eficiente.
¿A quien beneficia que desaparezca luz y fuerza? ¿en verdad mejorarán el servicio eléctrico?¿significará un ahorro y una mejora para todos?
No digo que no hubiese vicios, lamentablemente en todas nuestras dependencias se generan y mas aún en sindicatos tan grandes. Si bien los sindicatos han surgido por la necesidad de parar la embestida del gobierno contra los trabajadores, al interior de ellos la corrupción y los vicios han visto mermada su función principal; que es la defensa de los trabajadores. Pero no el apapachamiento de huevones, que no producen nada. Se ha confundido el rol que se debe asumir y parte de ello, generado en buena medida por convenir a intereses de grupos y partidos políticos que hacen uso del movimiento de masas y de líderes corruptos para lograr sus fines. Que no es otro que obtener o mantenerse en el poder, teniendo como única prioridad la lucha del poder, por el poder mismo, obviando arbitrariamente al grueso de la población que somos los que hacemos que funcione el engranaje.

No en vano nos han atiborrado de impuestos de los cuales no vemos resultados que satisfagan las necesidades de la población. Impuestos que por su cantidad, debieran generar bienestar en la población, que por su nombre lo dicen no es si quieres, es que son "a huevo".

Si bien el problema se genera desde las mismas cúpulas del poder, en gran medida todos los trabajadores somos responsables de la ineficacia en el trabajo y es que, desde los ámbitos mayores hasta los mas pequeños, nos damos cuenta que cuando alguien quiere trabajar o desarrollar algo, de inmediato es señalado por los mismos compañeros, en lugar de que sirva como ejemplo, es objeto de burlas, calumnias, críticas, etc., que terminan por menoscabar aquella motivación de superación y aquella chispa se extingue, para convertirse en el mediocre trabajador modelo, que cumple con su horario, (cuando no es aviador) sin generar una producción para su localidad, municipio, estado, país.

Esto nos lleva a que estamos tan acostumbrados a la mierda, que llega un momento que ya no apesta, sino que nos volvemos parte de ella.

Entonces, ¿que hacer para cambiar al país? ¿es necesaria una revolución de ideas, pensamientos? ¿bastará con dedicarme a trabajar en lo mío? ¿acaso una revuelta o una toma del poder por la fuerza, será la solución? ¿que hacer para que despierten ya mexicanos? El pueblo mexicano es muy noble, demasiado noble, es mas raya en los estúpido, no nos conformamos con que nos pisoteen, no, eso lo aguantamos, necesitamos estarnos muriendo de asfixia y aun así costará trabajo que nos demos cuenta de lo que está pasando.

No me queda aún claro si alguna de las anteriores, pueda ser una solución viable, por lo pronto trataré de cambiar mi reducido ámbito, emplearé alguna de las opciones o todas para ver cual podría ser la solución a este problema, espero no morir antes de llegar a alguna conclusión.

O que tal vez en esa búsqueda, me pierda o la encuentre deambulando por las calles...